¿TU HIJO YA ESTÁ LISTO PARA EL CELULAR?

¿TU HIJO YA ESTÁ LISTO PARA EL CELULAR?

Te voy a decir algo que se siente injusto: seguramente tú no quieres darle celular a tu hijo todavía. Y aún así lo harás (en algún momento).

No porque seas débil. Por matemática.

En Colombia el 61% de los menores ya tiene celular propio. Entre los de 6 a 9 años, el 35%. Cuando media clase ya tiene, el que no tiene “está fuera” y ningún papá quiere ver a su hijo por fuera.

Esa es la trampa: esta es una decisión que no se puede tomar solo. Da igual lo firme que seas en tu casa si el resto del curso (y el mundo) va para otro lado.

(Antes de seguir, un mensajito.)

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Ahora, dos datos para cuando te toque defender tu postura.

En la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) pusieron a leer a niños de tercero y sexto y los que tenían celular propio sacaron puntajes más bajos en comprensión lectora. Durante la prueba no tenían los celulares. Lo único que cambiaba era ser dueño de uno.

Y en Inglaterra revisaron colegios que prohibieron el celular durante la jornada. No mejoró nada, ni el bienestar ni las notas. Lo que sí pesaba era el tiempo total de pantalla del día completo.

Traducción: los colegios por si solos no pueden resolver esto, lo que hacemos en casa sí.

La herramienta de hoy: 4 preguntas para hacerte antes de decir sí al cel.

Ojo que son para ti. No para tu hijo.

  1. ¿Qué problema estoy resolviendo? ¿Ubicarlo? ¿Que pueda llamarte? ¿Que no se sienta "por fuera"? Cada respuesta tiene una solución distinta, y casi ninguna es un smartphone.

  2. ¿Dónde va a dormir el celular? Si la respuesta es "en su cuarto", esa es la conversación que falta tener antes de comprar nada.

  3. ¿Qué va a dejar de hacer? El tiempo sale de algún lado. Vale la pena saber de dónde antes, no después.

  4. ¿Cuándo lo volvemos a revisar? Ponle fecha. En tres meses. Así no es un sí para siempre, es un sí con revisión.

Si dudaste en alguna, respira. Puede ser que tu hijo todavía no esté listo, o puede ser que tú todavía no estés lista o listo. Las dos son razones igual de válidas para esperar.

¿En cuál dudaste?

 

 

Fuentes:
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